sábado, 25 de diciembre de 2010

La Peluquería Paraguaya (aka Journey to the Northwest pt. 2)

Entonces después de ir manejando un rato, por fin encontramos la salida a Holanda.

Después de ir manejando un buen rato, por fin llegamos a Amsterdam. Manejar por las autopistas es un infierno ya que cuando vas entrando al país te salen las posibles ciudades y el número de autopista a seguir. Lo mencionan una y sólo una vez. Después de eso no te vuelven a mencionar hacia qué ciudad se dirige la autopista y sólo verás señalamientos de cómo se interconectan las autopistas, ni nómbre les ponen, sólo les ponen números.

No describiré el resto del viaje hacia holanda, sino que la historia se enfocará en el momento en que llegamos a amsterdam y no lográbamos encontrar dónde estacionar el carro. Resulta que en toda la ciudad de Amsterdam hay parquímetros y todos son de monedas. Tuvimos que estar dando vueltas y vueltas para encontrar lugar disponible. Cuando lo encontramos, estabamos demasiado lejos. Después decidimos volver a tomar el volante y seguir manejando hasta que llegamos a una colonia muy alejada.

Al llegar, vimos que dejar el carro estacionado valía 36 Euros y ya que teníamos planeado dormir en el carro, no sonó tan mal. Anduvimos caminando por tiendas y demás lugares buscando cambiar 36 euros a monedas (good luck with that :P). Estoy esperando a Abeja en el carro y no regresaba. Al cabo de un rato, regresa con un cholo caminando y hablando en español. Sin dar mucha explicación, subió al cholo al carro y se fueron manejando disque "a un fraccionamento seguro". Se me hizo muy curioso ya que el cholo era el estereotípico wey tatuado, con arete, pantalones holgados... pero tenía mirada de una buena persona. Abeja también lo notó y siento que por eso no le costó trabajo confíar en él. Antes de arrancarse dijo "ve a esa peluquería, ahí todos son latinos"

Entré a la peluquería, y fue muy raro estar en amsterdam con puros latinos, la señora puso ese negocio hace años y era amiga de todos los imigrantes latinoamericanos. Estuvimos platicando por mucho tiempo, sus ayudantes estaban de no mames! muchas daban el gatazo, pero tenían un cuerpo fenomenal. Me ofrecieron un café, información sobre la ciudad. Y resulta que la señora vive en un fraccionamiento para imigrantes, hacia donde abeja estaba manejando en ese momento.

Aprovecharé para mencionar una diferencia entre América y Europa. En América dudo que algo así sería posible. Nosotros subimos a un cholo desconocido al carro, lo estacionamos en un barrio de imigrantes toda la noche mientras dormimos, y a estas alturas estaríamos robados o muertos o secuestrados. Pero en Europa (al menos en amsterdam) la gente es mucho más amable y honesta. Por lo que dejar ahí el carro fue muy bueno en todos los sentidos.

Después de un par de horas, abeja regresó con el cholo y la señora nos platicó más sobre su vida, nos deseó buena suerte, nos dio información para contactarla en el futuro y... continuamos nuestro viaje.

Quizá en un futuro hable sobre lo que pasó después, el negro Buba de Gran Bretaña que conocimos en un bar, el momento Twilight Zone de haber caminado en línea recta y salir ala calle donde comenzamos, cuando nos perdimos en museo de Van Gogh, el menú de café, el regreso a Alemania usando el ocaso como única guía de manejo, y la conclusión del viaje en casa de un amigo de Abeja.

Pero eso será en otra ocasión (tal vez)...

Tir Nan Og

Un corto animado que me gustó mucho